sábado, 3 de noviembre de 2012

Semana 1, RELATO EN PRIMERA PERSONA

Semana 1, taller

MI HISTORIA PERSONAL

Todo lo aquí escrito es fruto de la imaginación. 


Todo fue muy sencillo hasta que llegó él. Nací en Santander el 14 de Junio de hace ya veintiún años. Me crie en el seno de una familia acomodada, buena, modesta… mi mayor preocupación era que ropa le ponía al baby bon o el tiempo de cada día. Nunca supe de los problemas internos que alarmaban a mi familia, y por supuesto, nunca estuve involucrada en ellos. Paso mucho tiempo hasta que se me informaron de las situaciones pasadas; todo era inverosímil, no podía ser verdad lo que me estaban contando. Tenía un hermano desconocido, mi familia había tenido serios problemas de adicción de los cuales yo jamás había sido consciente… Es curioso darse cuenta de cuan grande puede llegar a ser la protección sobre un hijo, como llevaron todo en clandestinidad para que yo no sufriera… Ahora es cuando lo valoro. Tengo un hijo de dos años, y pase por un embarazo corto: solo tres meses y medio. Es curioso cuando lo recuerdo, el caso es que yo empecé a darme cuenta de que algo no iba bien en mi organismo bien pronto… pero los médicos rechazaban cualquier irregularidad. Supuestamente “era estrés”. Obvios retrasos mensuales, crecimiento de los senos… Algo no marchaba bien, pero si los médicos alegaban que no estaba embarazada, sería por algo. El dato más curioso de todos es que mi vientre no crecía, seguía delgada como una tabla de planchar. Me sometí a tres test de embarazo, una cita con la matrona y un análisis de sangre… todo dio negativo. Cinco meses después me encontré en urgencias haciéndome una ecografía mientras veía como se movía mi hijo dentro de mí; el caso es que yo acudí por un simple dolor intestinal.  Me encontraba sola, sin compañero, desconocía la identidad del padre. Por suerte, tenía a mi familia. Fui madre joven y soltera, pero nada desdichada. Tuve que asimilar la situación muy rápido, pero no me faltó ayuda. Mis amigas estaban ahí para apoyarme, no me faltó jamás el apoyo de mi madre y de mi padre… Todo ello me permitió seguir estudiando y llegar a donde estoy ahora. Con un niño, y ahora sí, con pareja. Porque todo no es tan oscuro como parece, y hay personas con situaciones similares o iguales a la tuya, yo soy única, pero mis circunstancias no lo son. Y ahí es cuando interviene él. Le conocí en la guardería: padre, joven y soltero. ¡Anda! Como yo. Dicha coincidencia nos llevó a conocernos más íntimamente, y al parecer, a encontrar el amor. Soy feliz, siempre lo he sido. Pero sí es verdad que cuando tienes apoyos, todo es más fácil… la vida es mucho más fácil. Y a mí, la vida me sonríe.