
Todo fue muy sencillo hasta que
llegó él. Nací en Santander el 14 de Junio de hace ya veintiún años. Me crie en
el seno de una familia acomodada, buena, modesta… mi mayor preocupación era que
ropa le ponía al
baby bon o el tiempo
de cada día. Nunca supe de los problemas internos que alarmaban a mi familia, y
por supuesto, nunca estuve involucrada en ellos. Paso mucho tiempo hasta que se
me informaron de las situaciones pasadas; todo era inverosímil, no podía ser
verdad lo que me estaban contando. Tenía un hermano desconocido, mi familia
había tenido serios problemas de adicción de los cuales yo jamás había sido
consciente… Es curioso darse cuenta de cuan grande puede llegar a ser la
protección sobre un hijo, como llevaron todo en clandestinidad para que yo no
sufriera… Ahora es cuando lo valoro. Tengo un hijo de dos años, y pase por un
embarazo corto: solo tres meses y medio. Es curioso cuando lo recuerdo, el caso
es que yo empecé a darme cuenta de que algo no iba bien en mi organismo bien
pronto… pero los médicos rechazaban cualquier irregularidad. Supuestamente “era
estrés”. Obvios retrasos mensuales, crecimiento de los senos… Algo no marchaba
bien, pero si los médicos alegaban que no estaba embarazada, sería por algo. El
dato más curioso de todos es que mi vientre no crecía, seguía delgada como una
tabla de planchar. Me sometí a tres test de embarazo, una cita con la matrona y
un análisis de sangre… todo dio negativo. Cinco meses después me encontré en
urgencias haciéndome una ecografía mientras veía como se movía mi hijo dentro
de mí; el caso es que yo acudí por un simple dolor intestinal. Me encontraba sola, sin compañero, desconocía
la identidad del padre. Por suerte, tenía a mi familia. Fui madre joven y
soltera, pero nada desdichada. Tuve que asimilar la situación muy rápido, pero
no me faltó ayuda. Mis amigas estaban ahí para apoyarme, no me faltó jamás el
apoyo de mi madre y de mi padre… Todo ello me permitió seguir estudiando y
llegar a donde estoy ahora. Con un niño, y ahora sí, con pareja. Porque todo no
es tan oscuro como parece, y hay personas con situaciones similares o iguales a
la tuya, yo soy única, pero mis circunstancias no lo son. Y ahí es cuando
interviene él. Le conocí en la guardería: padre, joven y soltero. ¡Anda! Como yo.
Dicha coincidencia nos llevó a conocernos más íntimamente, y al parecer, a
encontrar el amor. Soy feliz, siempre lo he sido. Pero sí es verdad que cuando
tienes apoyos, todo es más fácil… la vida es mucho más fácil. Y a mí, la vida
me sonríe.